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                                 HISTORIA

Los Canarios son un conjunto de  especies que viven principalmente en África (algunas pocas también  en Europa y Asia): se observa que han evolucionado en grupos de radiaciones paralelas y aparecieron en la Tierra hace unos 9 millones de años, en una época donde tanto el Mediterráneo oriental como el occidental estaban cerrando sus conexiones con el océano. Existen, por tanto, muchas especies de canarios silvestres y no sólo el Serinus canaria, que vive en las Islas Canarias, Madeira y Azores. Del Serinus canaria silvestre descienden los canarios que hoy enriquecen la vida de las gentes en sus casas con sus cantos y son vendidos en las tiendas de animales de los 5 continentes.

 

La conquista de Canarias y el canario cantor en las cortes europeas (siglo XV)

Todas las variedades de canarios que actualmente se crían en el mundo proceden del canario silvestre (Serinus canaria), endémico de las Islas Canarias, Madeira y Azores, (Macaronesia). La historia del canario como animal doméstico en Europa supera ya los cuatrocientos años. Los invasores normandos y castellanos del siglo XV quedaron prendados del canto de estos animales silvestres de las Islas Canarias, que cantan quizá de un modo similar a los canarios timbrados españoles (descendientes suyos), pero con un tono ligeramente más bajo y con más trinos. La costumbre de los nativos de las islas de capturar y enjaular estos pequeños pá- jaros de color verde y maravilloso canto, precisamente para deleitarse con éste, llamó la atención de los conquistadores. El canario silvestre no puede competir en belleza de color con otros muchos pájaros insulares (sobre todo con los estríldidos del Pacífico) ,pero desde luego es un auténtico campeón de canto, sólo igualado y quizás superado por el grisáceo canario africano Serinus leugopygius, también llamado en español “Cantor de África”

 

Fue Juan de Bethencourt, a comienzos del siglo XV, quien exportó los primeros canarios, primero a Juan II de España, padre de Isabel la Católica, y luego a Francia, donde ofreció algunos de ellos a la Reina Isabel de Baviera. Estos monarcas serían pues de los primeros europeos poseedores de canarios silvestres.

En adelante, y durante el siglo XV, el canario fue ave de lujo en las cortes europeas y se puso de moda su cría entre la aristocracia. En el siglo XVI, se organiza en las islas la caza y exportación sistemática. Entre cazadores isleños especialistas y navegantes holandeses y españoles, se establece un próspero comercio y se inician las

rutas que distribuirán, por casi toda Europa, los canarios cantores. A pesar de lo que se ha escrito sobre cazas masivas e impresionantes rutas comerciales, lo cierto es que la especie silvestre soportó bien esta presión, no viendo peligrar sus efectivos. A principios del siglo XVI, Flandes y España peninsular son los principales centros receptores de canarios. A partir de los puertos españoles se inicia la difusión hacia Italia, que pasa a ser un importante centro de aclimatación, desde donde la ruta comercial continúa hacia Alemania.

En cuanto a la situación en las Islas Canarias, parece ser que a mediados de ese siglo se habían formado ya las primeras organizaciones de criadores. Es un dato de gran interés en cuanto a protección de la naturaleza insular, ya que a partir de este momento deja de confiarse exclusivamente en la caza, cobrando importancia

esencial la reproducción y cultivo doméstico de la especie.

En el siglo XVI, el canario era ya un ave doméstica que comenzaba a reproducirse fácilmente en cautividad, y en cuanto a su comercialización y difusión por Europa, Gran Canaria enviaba ejemplares fundamentalmente

a la España peninsular y a Flandes. La Palma surtía a los avicultores franceses y Tenerife enviaba un buen número de ejemplares a las Islas Británicas, por motivos específicos de otros comercios. Atraídos por el señuelo de los altos precios que los canarios cantores llegaban a alcanzar, los burgueses pronto se interesan por su cría, y desplazan a la nobleza, para organizar florecientes industrias. Los primeros criaderos importantes, desde el punto de vista industrial, se organizaron en Flandes, Alemania y Norte de Italia. Comenzaron por ser explotaciones de tipo familiar, pero, en algunas zonas, pueblos enteros se dedican a la nueva industria.

A finales del siglo XVI, la canaricultura era ya un hecho consumado en Europa. La caza e importación desde las islas había dejado de ser necesaria y el canario, convertido ya en un verdadero animal doméstico,

comenzaba a diversificarse, iniciándose la aparición de nuevos colores y de peculiares formas de canto.

Es en esta época, las guerras entre España y Flandes impulsan la emigración de numerosas familias flamencas hacia las Islas Británicas. Con ellas penetró el canario en Inglaterra en forma masiva,para diversificarse poco a poco en razas, hoy conocidas como “inglesas”, notables por su belleza y fantasía.